04. Oct 2016 Artículos

De individuo a un colectivo

Por:

William Vest-Lillesøe

En 1987, un ingeniero agrónomo chileno fue asesinado durante la revolución nicaragüense, años después, en su honor fue nombrado el proyecto más grande y ambicioso de IBIS en Nicaragua hasta la fecha. Aunque el proyecto Manuel López terminó hace 14 años, el espíritu del proyecto todavía vive en el municipio de El Sauce.

"Mi primer recuerdo es de mi madre que está en el campo. Me agarré de su falda mientras que ella estaba alistando el suelo para la siembra. Crecí con el Manuel López," dice Esmir Rojas de 28 años de edad, con una sonrisa.

El hombre alto con la cara suave va con su madre, Francisca Rojas, al lado. Caminan en las calles de El Sauce, que desde hace más de una década rentó la oficina de IBIS. La meta fue a crear desarrollo y mejores condiciones para la población rural de una parte de Nicaragua que había sufrido mucho durante la guerra civil en la década de 1980s. Fue un experimento para IBIS - un amplio proyecto donde la agricultura, la salud, la conservación del medio ambiente, el género y la identidad cultural, mejoraron mediante la educación y cooperación.

Una explosión de la miel

"Manuel López nos dio la sensación de que éramos una familia. Antes éramos sólo un grupo de agricultores individuales," dice Alfonso Reyes Matines. Él vende su café a través de la cooperativa que fue establecida en los años 1990, como parte del proyecto para garantizar a los agricultores un precio decente para sus productos. Sésamo y miel también se vende hoy en día, a través de las cooperativas.

La miel ha sido la principal fuente de ingresos para Francisca Rojas, cuya familia era una de las 3700 familias que participan en el proyecto Manuel López. Junto con Esmir y el resto de la familia, se ha desarrollado una granja de miel y fortalecido la cooperativa, y El Sauce ahora es un importante productor de miel que exporta a países como Francia, Bélgica y Costa Rica.

Educación en El Sauce

En 1995, murió el embajador danés en Nicaragua en un trágico accidente aéreo y en su honor se puso su nombre a la escuela, que desde entonces ha formado a cientos de campesinos nicaragüenses. En la escuela de Palle Marker los agricultores pobres aprendieron las técnicas de la agricultura y el medio ambiente, salud y cultura. La vida física, intelectual y espiritual tuvo que reconciliarse. Los estudiantes recibieron el título de "promotores" y se comprometieron a usar los nuevos conocimientos de forma activa.

"Compartimos todo, - tristeza y alegrías," recuerda Vilfredo Tercero, que ahora es director de Iniciativas Sociales en el municipio. La estructura plana, donde se intercambiaron experiencias entre el personal y los estudiantes, hombres y mujeres, jóvenes y viejos fue, según él, una gran parte del éxito del proyecto.

“Aprendimos mucho técnicamente, pero también hemos aprendido a cooperar y organizarnos. El conocimiento vive el día de hoy," dijo Vilfredo Tercero.

Las semillas de chía son el nuevo oro

Manuel López dejó su huella en toda una sociedad y no es algo que se olvide fácilmente en El Sauce. Todavía existe la escuela Palle Marker, a pesar de que no funciona exactamente de la misma manera. Algunas cooperativas ya están cerradas, mientras que otras han sido establecidas. La cooperativa de sésamo ahora está viendo la posibilidad de producir aceite de sésamo y semillas de chía - un nuevo y prometedor cultivo que ya se está vendiendo bien.

No fue posible lograr todo. Un aspecto importante del proyecto era la ecología y la sostenibilidad. Sin embargo, aunque tanto el café como la miel son 100% orgánicos, ha sido difícil con el resto de los cultivos, porque el producto  es muy bajo.

Vino y turismo para una nueva generación

En 1998, el huracán Mitch devastó Centroamérica y causó corrimiento de tierra y destrucción severa. Muchos de los agricultores de El Sauce perdieron sus hogares y cosechas, por tanto hubo una gran emigración en la zona. Pero según los restantes agricultores los emigrantes trajeron sus conocimientos y experiencia con ellos y se divulgaron las ideas a otras partes del país.

Esmir Rojas tiene tanto un título universitario como cursos de Palle Marker y hoy es un promotor activo. Creció entre las abejas de la familia e inició la producción de vino de miel y ahora tiene planes para desarrollar el turismo en la zona.

"Esto debería asegurar que una mayor parte del valor se queda aquí y es una forma de involucrar a las generaciones más jóvenes," dice Esmir, con 3 años Esmir junior en los brazos. "Mi hijo debe saber todo lo que he aprendido. Él debe tener todas las posibilidades."

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