04. Oct 2016 Artículos

Los libros reemplazan a la basura

Por:

Line Bechman

Antes de empezar en la escuela Fátima pasó los días en el basurero recogiendo basura junto con su madre, padre y hermano menor. Ahora ella ha aprendido a leer, y va a una escuela que enfatiza tanto el desarrollo profesional como el personal.

El olor en la basurero es fuerte con el calor húmedo. El humo se eleva desde las pilas de basura y los niños y adultos traen sacos y bolsas con residuos valiosos que han encontrado en montones de basura. Lo más valioso es aluminio, cobre, vidrio y plástico.

"Es un trabajo peligroso," dice Elizabeth, mientras que camina a través del basurero en La Cruz, Estelí con sus dos hijos, Fátima 12 y Antonio de 8 años. "Hace poco una persona pisoteó un punzón en el pie," dice el joven madre de 26 años de edad, que solamente lleva pequeñas sandalias.

La familia vive de la recolección de basura. Cuando ven a los camiones se van corriendo tras de ellos, porque es importante venir primero para poder encontrar algo de la basura valiosa.

Se quedan con algunas de las cosas: "nosotros no podemos comprar cosas nuevas," dice Elizabeth, mientras que muestra una falda púrpura con volantes, lo cual es uno de los hallazgos del día. En un mes, ella y su marido puede ganar alrededor de USD 40 por la recogida de basura.

Antes Fátima y Antonio también recogieron basura en el basurero, pero con la ayuda de IBIS y sus contrapartes, INSFOP y la Fundación Padre Fabretto, ellos han tenido la posibilidad de empezar la escuela.

Ruptura con la herencia social

Con sus coloridos murales y gran huerto, la escuela en La Cruz marca un fuerte contraste con el basurero.

"El objetivo es conseguir que los niños y niñas salgan del basurero y darles la oportunidad de romper con la herencia social," dice Octavio González, coordinador del Padre Fabretto que es una de las contrapartes de IBIS en el proyecto. El informa que prácticamente todo el mundo en la zona vive de la recolección de basura. Sin educación y recursos las familias tienen pocas opciones.

A través del proyecto los niños tienen la posibilidad de entrar en una buena escuela y los padres son también involucrados en el desarrollo de sus hijos.

Hay 40 alumnos matriculados en la escuela de edades entre los  6 a 14 años, y hasta ahora sólo había una maestra para enseñar a todos los niveles al mismo tiempo. Jovany del Socorro Talavero Castillo, una de las maestras de la escuela está contenta con el apoyo de IBIS, porque ha sido posible  emplear una maestra más.

El proyecto también apoya actividades para niños por la tarde como teatro, danza,  actividades en el huerto, etc. Según Jovany, estas actividades apoyarán la enseñanza en el aula.

"La escuela no sólo es un lugar donde los niños deben aprender a leer y contar, es igualmente importante que aprendan convivir y desarrollarse," dice la joven maestra.

La primera que puede leer y escribir

Elizabeth está muy orgullosa de su hija, y espera que Fátima tenga la oportunidad de una vida mejor que la de ella. Elizabeth tenía sólo 14 años cuando tuvo a Fátima y ella ha vivido toda su vida recogiendo basura, igual que sus padres. Fátima es la primera de la familia que está en la escuela y ahora también su hermano menor ha comenzado.

Fatima está feliz que ella ya no pasa los días en el basurero, sino que ella va a la escuela con sus amigos y tiene la oportunidad de obtener una educación. A ella le gusta la escuela y su sueño es seguir estudiando. "Quiero ser médico," dice ella. Fatima ya ha aprendido más que todos sus familiares anteriores y ahora la familia tiene una esperanza de salir el basurero y tener una vida mejor.

El proyecto “La escuela como un generador de desarrollo” es una cooperación entre IBIS, Padre Fabretto, INSFOP y CEIBO.

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